SIn opinión
Hoy de lo que más se habla es de fútbol, de si el Barça ganará la liga o no, de los partidos de la semana, de las declaraciones de Sergio Ramos y de Guardiola.
Es lamentable que más de 4 millones y medio de parados no tengan relevancia cuando 11 señores multimillonarios salen en pantalón corto a darle patadas a un balón en un juego de banderas, filias, fobias, nacionalismos y nacionalidades…
Pero a mí me va a dar lo mismo porque no tengo opinión. Al menos no una tan sesgada y radical (y poco razonada) como las de la mayoría, que me tachan de no posicionarme y de “mojarme” poco.
Que me da lo mismo que la cría esta de Pozuelo vaya clase con velo o sin él, que no me ofende, que no es ilegal porque la Constitución española permite la libertad de culto religioso y sus signos y que me resulta igual de chocante que una monja con el hábito, simplemente costumbres retrógradas que no usaría pero que, si otros quieren usar, son muy libres.
Que todo el cachondeo este de la memoria histórica pues lo veo desde ambos lados, porque tengo familiares de ambos bandos que murieron de manera injusta y salvaje a manos de los del otro bando y ¿qué queréis que os diga? Que me parece estúpido, como dice un amigo, que un señor quiera juzgar a un muerto por crímenes que ya han prescrito (gracias a una ley de Anmistía totalmente constitucional hace más de 30 años), pero no sólo es estúpido, sino ilegal, en el sentido e que está fuera del marco de la ley. Pero me da lo mismo que sea fascista o antifascista. Porque no es ese el tema. Y se enfoca así, “ah, claro, es juzgado porque va en contra de Franco”. No, es juzgado por una acción ilegal, si fuera a juzgar crímenes cometidos por Manuel Azaña o por Felipe II sería lo mismo de ilegal (y de absurdo).
Pero vivimos en una sociedad de periódicos que se reparten en la puerta del metro, con desinformación en titulares, totalmente parcial y descafeinada y lo suficientemente estupidizada como para que sea fácil de asimilar sin pensar ni cuestionar nada.
Vivimos en una feria de conceptos sin fondo pero con forma que, para quienes no dedican mucho tiempo a pensar sino que se conforman con tragar algo ya predigerido y aceptar sin más, lo tengan más que fácil, porque lo difícil da pereza, oigan.
Con la que tengo yo en casa como para querer complicarme la vida pensando en parados, en politicuchos de medio pelo que se dejan comprar por trajes y en la última idiotez de la ministra esa jovencita que no sabe ni por dónde le da el aire, me pongo a mirar lo de la Estéban bailando, que mira que las lía pardas.
Y, en realidad, de esta mujer (de Belén Esteban) lo único que me fastidia es que se haya generalizado con que todos los que procedemos de los barrios de la zona sur de Madrid somos así y me duele. Porque soy de Carabanchel, soy bilingüe (y no castellano-cheli precisamente) y tengo dos títulos universitarios y un trabajo bastante majo. Por lo demás, si baila como si hace el pino puente y, como dicen por ahí, el que no quiera verla que cambie de canal o apague la tele, que es lo que yo hago.
No sé a dónde vamos. No sé si llegaremos a la situación de Grecia. No sé si realmente el año que viene no seré parte de esos casi 5 millones de parados. Pero sigo sin tener una opinión, porque tampoco tengo una información fiable y no me fío de nada ya. Sólo de lo que veo.
Y lo que veo es que a nadie le importa nada. Que mucho jalear pero poco actuar, que seguirán votando a los mismos por eso de no ser capaces de cambiar de opinión o de manifestar que se ha cambiado de opinión, que seguirán atocinados frente al televisor pese a que el fútbol o belén Esteban no les den de comer, Y que dentro de unos años probablemente tampoco tendremos políticos que sepan hacer su trabajo, que den alternativas verdaderas y que no se dediquen a hacer populismo barato y deplorable tratando de echarse basura los unos a los otros.
No puedo estar en contra de nadie porque estaria en contra de casi todos.
Por eso no opino.
Cuestión de salud mental.
Pues entonces no acabo de comprenderte. Independientemente de que te sientas mejor o peor informada, ¿te importan las cosas o no te importan? ¿Se puede vivir sin tener opinión sobre lo que ocurre a tu alrededor? ¿Piensas que esas cosas no te afectan, no tienen nada que ver contigo?
Kotinussa
mayo 5, 2010 a 9:37 pm
Me importan y mucho. Lo que ocurre es que cuando hablas con otras personas (en el trabajo, por ejemplo) si no dices que los del PP son unos fachas cabrones (sin más argumento), los del PSOE unos rojos ladrones (sin más argumento, tampoco), no sabes la última de la Esteban o no pones a caldo a Guardiola o a Guti, es como si tus opiniones no contasen para nada, el hecho de ser moderado, de argumentar y apoyarte en datos y hehos o de no caer en demagogias chorras no parece estar muy bien visto (ni oído).
Increíble Grace
mayo 6, 2010 a 9:10 am
Increíble Grace
mayo 6, 2010 a 9:06 am
Uy, si eso era en mayo, yo que lo leo a inicios de julio de 2010… bueno antes era mucho fútbol, ahora estoy en las fechas del “exageradamente demasiado”. Al pueblo pan y circo, y si no hay payasos, pues fútbol a todas horas. Saludos.
mobtomas
julio 6, 2010 a 2:19 pm