Consejos vendo…
Es curioso como, en ocasiones, les decimos a los demás cosas que deberíamos empezar por decirnos a nosotros mismos cuando nos entran las “venas tontas”. Es por ello que copio y pego un comentario a un post de una amiga que.. podría aplicármelo de vez en cuando. Mi amiga hablaba sobre la incertidumbre de los trabajos que no son lo que esperabas que fuesen y la vida en general que no es como nos contaron ni como creíamos que iba a ser y yo le contesté que…
Estimada amiga:
Sé que lo que le voy a decir no la consolará un carajo, pero es la cruda realidad. Y lo peor de todo es que la cruda realidad no consuela un carajo.
Los que tenemos esa familia no heredada sino elegida, sea con papeles o sin ellos, por lo civil, por lo militar o porque sí, no se crea que somos felices y comemos perdices. No. Y sé que lo sabe. Pero debe saber más cosas.
El ser humano es el único homínido que puede odiar y amar a la vez y a la misma persona. La durabilidad de las parejas y de las familias se debe precisamente a esta dicotomía de los sentimientos y a que nos la escondemos constantemente.
No es un “te quiero a pesar de”. Es abiertamente “te odio cuando…” pero “te quiero porque…”. Y te quedas así, mirándote los pies, pensando si no sería mejor dedicarte al cultivo de la almeja macha o a fornicar a discreción con todo lo que se mueva.
Y no lo pienso yo sola porque esté en mi segunda relación estable con convivencia y entienda sobremanera de rupturas, corazones destrozados, expectativas no satisfechas y reproches a tutiplé, sino porque la vida es así, las relaciones son así y el que diga que en su relación siempre es feliz miente como un concejal de la trama Gurtel.
Puedes durar con tu pareja, puedes llegar al equilibrio y a una felicidad de esas que te hacen decir estupideces tipo “eres la persona con la que quiero compartir mi vida” y las sientes, y eres dueño de tus palabras y esclavo de ellas.
Porque el día que esa persona saca su lado más mezquino, y lo sacará porque lo tiene, como lo tienes tú y lo tengo yo, seguro que no sientes que quieras estar con esa persona toda tu vida, pero no lo vas a reconocer “en abierto” porque, igual que nos cuesta cambiar de opinión, votar a otro partido o decir “vale” cuando antes dijimos “no”, nos cuesta admitir que somos contradictorios e inestables y vulnerables e inconformistas.
Tus gatos nunca serán mezquinos contigo. Y te querrán para siempre o te odiarán para siempre, pero nunca las dos cosas a la vez.
Con esto no quiero decir que no me parezca normal querer estar en pareja. Pero sí te digo que a veces puede dejarte tan vació como la propia soledad, porque requiere que des mucho de ti y a veces no tenemos tanto. Sobre todo en esos momentos en los que no recibimos lo que necesitamos. Y ocurren.
En cuanto a los temas laborales, comparto por completo su sensación del “más de lo mismo” pero he acabado resignada a cobrar por coger el teléfono y comer galletas (aunque me he puesto a dieta y ahora cojo el teléfono y bebo agua o Nestea sin azúcar)
Y tengo también esa sensación de ni lo amo ni lo odio, ni me achuchan ni me ladran que es más desconcertante si cabe que una actitud negativa en sí.
Tienes más de lo que muchos seres humanos que conozco.
Te tienes a ti misma con una cabeza muy buen amueblada aunque no te lo creas. Y eso es lo principal.
En serio.
Un besote.
Y, como diría Forrest Gump, eso es todo lo que tengo que decir al respecto. Repito, me lo tendré que leer cuando me asalten las dudas metódicas sobre el estado de mis midiclorianos y otras estupideces acontecidas diversas…
Nena, menudos comentarios dejas en los post. Te voy a nombrar mi gurú espiritual. Y, por favor, no dudes en dejar un comentario así de estupendo en mi blog a poco que te lo sugiera el tema del post.
Kotinussa
abril 9, 2010 a 9:08 am
Uf, no me des la mano que me tomo el pie y yo cuando le doy a la retórica epistolar soy muy peligrosa… pero mucho, de hecho a mis amigos les envío de vez en cuando mails que yo llamo “de los de encuadernar” por lo que se extienden. Ojalá me aplicase yo las soluciones que les doy a otros… en fin… por cierto, ¡feliz fin de semana!, que ya es viernes.
Increíble Grace
abril 9, 2010 a 9:58 am