Amacing Grace’s Weblog

Sin perdonar ni contarlo todo

Happiness

con 4 comentarios

Nos pasamos la vida buscando la felicidad.
Nos pasamos la vida tratando de mejorar nuestra existencia en pos de unas metas que al finl se nos quedan huecas, pequeñas o grandes.
No soy feliz. Tengo 3 televisores de plasma, una videoconsola, servicio de cable, una blackberry de pantalla táctil, ropa en el armario, un coche en el garage y un  corte de pelo a la moda.
No soy feliz.
Supongo que he pasado años mirando en la dirección errónea.
Tengo lo que quiero, pero no tengo lo que necesito.
En ocasiones, en más de las que creemos, suplimos las necesidades con objetos, con cosas que creemos que llenarán nuestro tiempo, nuestras espectativas o nuestro valor sobre nosotros mismos pero, muchas veces y sin ser personas adineradas o darnos caprichos muy caros, estamos dilapidando dinero en objetos que no nos aportarán más que evasión durante un par de horas y que nos cansarán, como casi todo, y acabarán en un rincón.
De pequeña no tenía muchos juguetes.
Y sin embargo disfrutada de todos, los acababa rompiendo por el uso, no porque fuera una niña poco cuidadosa. El tablero de la oca acabó descolorido por pasar fichas tardes y tardes, con mis primos y mis vecinos, con mis padres, en verano, en las tardes de invierno…
La bicicleta me la tuvo que repintar mi padre dos veces.
El osito de peluche acabó casi plano, de tanto abrazo en noches de paz de esas de dormir de un tirón.
No hago apología de la pobreza feliz, pero sí del consumismo sensato y de pensar un poco en todo aquello que tenemos y que usaremos una o dos veces, a los sumo tres.
O de las cosas que, siendo más baratas, nos darían el mismo servicio que otras más caras.
O de la falta de tiempo que nos acucia, o de sustituir un “yo quiero” por un “te quiero”, o de todos esos minutos perdidos en colas de cajas de centros comerciales que delante de un café con una persona querida serían mucho más fructíferas.
Me he pasado mucho tiempo viviendo en contra de mis propios principios y creo que ha llegado el momento de abrir los ojos.
Tal vez no consiga la felicidad, pero al menos estaré más en paz conmigo misma.

Advertisement

Escrito por Increíble Grace

marzo 3, 2010 a 12:08 pm

4 comentarios

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. Inevitablemente me he acordado de esto

    agent_prov

    marzo 3, 2010 a 11:41 pm

    • Jejeje, muy cierto, señora.

      Increíble Grace

      marzo 4, 2010 a 1:34 pm

  2. Lo primero, ¡cuánto me alegra que hayas vuelto!

    Y sigo: todos hemos mirado alguna vez en la dirección equivocada. Sí, ya sé que eso no sirve de consuelo, que no nos reconcilia con nosotros mismos. Pero es que es nuestra condición. Sólo nos queda la esperanza de que alguna vez se nos caiga la venda, y miremos en la dirección correcta.

    Si alguna vez simplemente lo intentamos, eso significa que no está todo perdido.

    Besos.

    Kotinussa

    marzo 4, 2010 a 10:12 pm


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.