Amacing Grace’s Weblog

Sin perdonar ni contarlo todo

Archivo para Diciembre 2008

… y próspero año nuevo

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Aunque hoy me toca trabajar, es decir, venir a la oficina en vaqueros a no hacer nada excepto pensar que en la cama calentita habría estado mejor, a partir de la semana que viene estoy de vacaciones.
Así que, aunque no vaya a hacer nada excepcional ni a salir de viaje, sí que voy a dedicar este tiempo a descansar, a hacer más deporte, a la familia y a los amigos a los que no suelo ver con tanta frecuencia como yo quisiera. O sea, a la vida que me gustaría poder llevar, si no siempre, sí casi siempre…
Espero que vuestra Navidad esté siendo tranquila y pacífica y que el 2009 sea un poco menos duro que este 2008.
Os vuelvo a ver/leer/comentar a partir del día 12 de enero.

Escrito por Increíble Grace

Diciembre 26, 2008 a 12:13 pm

Escrito en La vida misma

Redes ¿sociales?

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face… Eh, mirad, las fotos de la boda de Silvia, ¿Qué Silvia?, Pues Silvia de Recursos Humanos, y ¿tú cómo tienes fotos de su boda?, ah, porque las he encontrado en el Facebook, que las ha subido sin importarle que las vea todo el mundo…
Y ahí estamos todos, alrededor del ordenador de Paquito, que es el más joven de mi departamento y el que se dedica a buscar en Facebook fotos de la gente que trabaja en nuestra empresa cuando se aburre, …pero ¿habéis visto el pedazo de jardín que tiene la casa de Rosana?, Sí, Rosana, la del departamento financiero…
Y desde que existe Facebook sé que hay gente en la empresa en la que yo trabajo a cuyas bodas asisten las Koplovitch, Ramón Calderón o parte de la familia Ruíz Mateos. Y que lo publican en Facebook sin dolerle prendas ni ser conscientes de que eso lo ve todo el mundo.
Hay personas que exhiben y otros que miran. Las nuevas redes sociales son así. Y, en cierto modo, la vida es así. Pero me hace sentirme incómoda enterarme casi involuntariamente de la vida de otras personas. Y digo “casi”, porque igual que si queremos podemos apagar la televisión, también si quermos hacemos clic y cerramos la pantalla en la que estemos navegando.
Y desde que hice mi perfil de Facebook me entero de quién sale, quién entra, quién viaja, qué comentarios les dejan sus amigos, con quiénes quedan, qué aspecto tienen cuando están borrachos o incluso con quién se restriegan en noches locas. Y hago juicios sobre personas a las que apenas conozco y, la verdad, me da un poco de vergüenza ajena o pudor o lo que sea ver cómo a muchas personas no les importa exponer su intimidad con tal de hacerse notar. Porque, digo yo, que si alguien publica en Internet una foto suya en topless sin ningún tipo de restricción en el acceso es por puro exhibicionismo.
Hay personas a las que les gusta que las miren, tener notoriedad, dejar constancia de su paso por cualquier sitio. Es como si todos viviéramos en un “Gran Hermano” (el de Telecinco, no el de Orwell) contínuo y muchos quisieran ganarse las simpatías de los demás a base de dejarse ver o hacerse ver, mejor dicho.
A mí no me gusta esa exposición. Las pocas fotos que he subido las tengo restringidas a poder ser vistas sólo por aquellas personas que pueden estar interesadas porque, o bien aparecen en ellas directamente, o bien son amigos o personas cercanas con las que me gusta compartir las fotos. Me corto bastante de hacer ciertos comentarios en “abierto” y trato de ser discreta y pasar desapercibida.
Pero estas cosas me causan el mismo pudor que cuando voy en el tren y alguien va hablando por el móvil y contando su vida, y me entero de que alguien a quien no conozco le van a quitar la custodia de su hijo, o le duele el estómago o… cualquier detalle personal e íntimo de su existencia. O también la maldita costumbre que existe entre el sector secretarial de la empresa en la que trabajo de dar “parte” de la vida de cada una y mirarte de manera extraña e incluso marginarte si no compartes tu vida con los demás.
No sé si es un devenir de la vida a la que nos hemso acostumbrado, pero me da la impresión de que hemos pasado de esconder por completo la intimidad a no tener ningún tipo de pudor con respecto a nuestra propia vida, como si eso fuese un acto de autoafrimación.
Y no me gusta. No me siento cómoda así.
Tío, eres un cotilla ¿no te da vergüenza? ¿no tienes vida, hombre?. No, si lo ponen será porque quieren que lo vea, dice mi compañero y sigue navegando tan ricamente…

Escrito por Increíble Grace

Diciembre 23, 2008 a 12:16 pm

Bobby

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bobbyEsta película tiene un par de años, pero, tal vez por lo reciente de las elecciones estadounidenses, me ha dado un poco que pensar. No habría tenido ni la más mínima intención de verla si no hubise sido porque anoche la estaban emitiendo en uno de los 400 canales de la tele por cable y se dieron las siguientes circunstancias:
1 – la pillé recién empezada (a un minuto de emisión, vamos).
2 – en el resto de canales todo estaba empezado, o ya lo había visto o no me interesaba.
3 – aunque no es obligatorio ver televisión a las 10 de la noche, anoche me apetecía y no tenía la cabeza para actividades más participativas.
Total, que allí estaba yo, y allí estaba la película.
Lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de actores de primera fila. Siempre me han gustado las películas llamadas corales (véanse “Traffic” o “Magnolia”, por ejemplo), y es un gusto ver a Sharon Stone (por ejemplo) fuera de su imagen de super símbolo sexual convertida en una peluquera a quién su marido engaña con una jovencita (Heather Graham, por cierto) y que se siente sola y abandonada. Demi Moore es una cantante alcohólica, Elijah Wood un joven que se casa para no ir a Vietnam (con Lindsay Lohan), Anthony Hopkins un portero jubilado que no se resigna a estar jubilado… y así hasta 20 personajes/actores (Martin Sheen, emilio Estevez, Helen Hunt, Harry Belafonte…) que forman el escenario del hotel en el que fue asesinado Robert Kennedy en 1968.
Las historias de lso personajes nos acercan a la situación social de Estados Unidos en 1968, los conflictos sociales y raciales (los cocineros, latinos e inmigrantes, no tienen derecho al voto y están sobreexplotados, una pareja de jóvenes se casa sin amarse sólo para que al chico no le envíen a Vietnam) el espejo de la vida diaria de las personas (el fracaso del matrimonio tradicional, la irrupción de las drogas como formas de evasión y experimentación, la presencia en ascenso de la mujer en los ámbitos laborales). Y entre todo esto, un dircurso de esperanza, cercano a todos los estratos sociales y raciales. Las imágenes y los discursos del senador Robert Kennedy son reales, tomados de imágenes de archivo y mezclados en la película de una manera totalmente natural y perfecta.
No sabemos qué habría pasado en caso de que este Kennedy no hubiese sido asesinado, lo mismo hubiese dado el mismo resultado que el resto de los políticos, pero de vez en cuando, y con la distancia de 40 años hacia atrás, anima un poco ver que hay (han habido) políticos para los que la esperanza, los derechos civiles, la mejora en la vida de los ciudadanos, era una baza real en su campaña.
Ahora mismo, Estados Unidos se encuentra en una guerra que la mayoría de ciudadanos rechaza, militares incluídos, en mitad de una crisis económica y con problemas de inmigración masiva, cárceles que se saltan los derechos humanos a la torera y un sentimiento total de voluntad de renovación hasta desde los sectores más conservadores, 40 años después.
Los últimos minutos de la película son impactantes, y si cae en vuestras manos merece la pena ver esta película.
Todo esto enlaza con el fondo de pantalla que ha puesto mi señor futuro esposo (estadounidense él) en el equipo de sobremesa de casa, que es una foto a una fachada de una galería de arte en Miami, en cuya pared se puede leer:
Rosa Parks sat so that Martin Luther King could walk. Martin Luther King walked so that Barack Obama could run. Obama ran, so we could fly.” (Rosa Parks se sentó para que Martin Luther King pudiese caminar. Martin Luther King caminó para que Barack Obama pudiese correr. Obama ha corrido, nosotros podremos volar).
en el fondo todo lo que queremos, lo que quieren los ciudadanos, sean estadounidenses, españoles o finalndeses, es que sus esperanzas se cumplan, un sueño inalcanzable (es así) de igualdad, no a la violencia, convivencia pacífica entr ediferentes razas y clases sociales y recursos para todos. Eso vendía y repartía Bobby Kennedy antres de ser asesinado.
Esto mismo ha hecho que Obama sea el nuevo inquilino de la Casa Blanca.
Por cierto, la película muy recomendable.

Escrito por Increíble Grace

Diciembre 22, 2008 a 5:24 pm

Me sobran los motivos

con 3 comentarios

Porque son compañeros y no amigos. Porque pese a llevar 4 años en la misma compañía, no he entablado con nadie un trato más allá de lo meramente cordial con alguna exepción de casos de personas con los que hablo de viajes, música, cine, comics o algún tema de ocio, sin entrar en tratos más personales o de confianza y, todo esto, de manera volunatria y premeditada.
Porque si a muchos no los aguanto serenos, aguantarlos borrachos me puede costar muchísimo más. Por vergüenza ajena. Porque yo al trabajo voy a trabajar y a obtener un medio para pagar la hipoteca, pero a mis amigos los elijo yo y, a la gente con la que me tomo una copa (o una cocacola) también.
Porque mis compañeros de departamento son demasiado proclives al restriegue borrachuzo y quiero que sigamos llevándonos bien.
Porque vivo a 40 kilómetros de Madrid y no me merece la pena pagarme un taxi de vuelta a casa por ir a la cena.
Porque si quiero ver payasos voy al circo.
Por todo eso, este año TAMPOCO HE IDO A LA CENA DE NAVIDAD DE LA EMPRESA EN LA QUE TRABAJO. Por eso y porque los mamoneos laborales no me llaman la atención.

 

 

Escrito por Increíble Grace

Diciembre 18, 2008 a 11:57 am

Paradojas

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La empresa en la que trabajo no iba a ser una excepción y en enero empezarán a hacer la lista negra de personas que irán (¿iremos ?) al paro. Si no está hecha ya, claro.
Lo cierto es que él tampoco tiene un trabajo fijo y, de momento, está haciendo una sustitución de baja por maternidad. Así que no es algo improbable que nos veamos la próxima primavera en casa, de caminito a la oficina del INEM y todas esas cosas.
Sin embargo no estoy estresada. Creo que después de haberlo pensado y haber calculado y hecho números durante una semana (con dolores de cabeza, angustias diversas, insomnio y hasta alguna llantina escondida), me parece que puede no ser tan dramático (siempre que el Euribor baje lo previsto).
Y yo pensando en la maternidad. Es para matarme.
O a lo mejor para seguir viviendo con ilusión.
Sí, soy irresponsable mirado friamente. Pero me siento en un momento de mi vida muy estable física y anímmicamente, con una pareja estable y una relación sólida y una pequeña familia. Y lo mismo no podré llevarle a una escuela infantil bilingüe pero… el tiempo adecuado no es necesariamente el tiempo que parece adecuado.
Y, lo más curioso del tema… me siento feliz.
Lo mismo estoy más loca de lo que creía.
O no.

Escrito por Increíble Grace

Diciembre 14, 2008 a 2:44 pm

Maternidad

con 6 comentarios

madreLas veces que han venido a casa me temblaban hasta las pestañas. Mis ojos miopes ganaban de repente toda la agudeza visual que nunca han tenido para perseguir a dos pequeños demonios maleducados y perversos en forma de niñas de 2 y 4 años que, lamentablemente, son la prole de la mejor amiga de mi futuro señor marido y actual compañero de piso. ¡Agh!
Es que tú no tienes una casa a prueba de niños, me dice la madre airada después de pillarme bajando “amablemente” pero con cara de perdonavidas a su niña pequeña del respaldo de mi sofá de cuero beige. Es que a tus niñas no hay casa que las resista, aunque las paredes estuviesen sin dar de llana, chatina, me dan ganas de responderle, pero como soy muy maja, aunque mi mirada de perdonavidas exprese lo contrario, me encojo de hombros y sonrío.
No son un caso aislado. Mis sobrinos medianos son dos adolescentes odiososo que han sido niños más odiosos aún si cabe, caprichosos, mimados, crueles, patarrones, irrespetuosos… y a los que trato por todos los medios de no tratar porque me caen mal.
Y parece que es de ser mala persona que unos niños te caigan mal.
Y sus señores padres se mosquean muchísimo y te dicen que tú no lo harás mejor y que lo único que te molesta es que tú no tienes descendencia y hasta me han llegado a tachar de egoísta obsesionada con su cuerpo que prefiere usar una talla 36 a quedarse embarazada y perder la visión de sus propios pies sólo por razones estéticas.
Y yo…
… me planteo la maternidad. Cada vez con más convicción, aunque la madre naturaleza no ande tan convencida como yo. Sin embargo, no hago más que pensar en si será verdad y tendré hijos tan odiosos como las dos niñas diabólicas que en 5 minutos patearon de cabo a rabo mi sofá, casi se cargan una planta y le hicieron un agujerito a una lámpara con pantalla de papel, todo eso sin pestañear y ante la mirada indiferente de unos padres que pasan del comportamiento permisivo-pasivo a la histeria chillona en cero coma tres segundos.
Me aterra no poder hacerme con mi retoño; que su hiperactividad y curiosidad infantil acaben convirtiéndose en mi desgracia e histeria. Me aterra que cuando crezca un poco me eche en cara que he fumado, bebido, dejado de comer por voluntad propia, vivido con un psicópata, tatuado y perforado mi cuerpo y que no tengo autoridad moral suficiente como para dar consejos o pretender educar con el ejemplo.
Me asusta sobremanera criar un pequeño monstruo cruel e insensible que cuando le diga que lo voy a castigar por algo me responda (como uno de mis sobrinos medianos a su padre) que le da igual, que ya se resarcirá cuando yo sea vieja y me deje en una residencia apestosa.
Pero lo que más me asusta no es que sea el ser humano más horrible sobre la tierra, sino que la culpa sea mía.
Supongo que toas esas cosas las piensa uno en algún momento de la vida.
Cada mes cuando llega mi menstruación siento alivio por no tener que plantearme, de momento, todo esto, pero también una frustración tremenda y cierto dolor.
Y no, no es el reloj biológico ni el instinto maternal ni esos cuentos.
Es algo mucho más absurdo y egoísta, si me apuras.
Es que lo mismo, por una casualidad de estas que se dan una vez entre mil casos, a lo mejor estoy preparada y a lo mejor lo hago bien.
Y no quiero quedarme sin saberlo.

 

La de la foto soy yo misma convenientemente “anonimatizada”, dándole el biberón a la hija de una amiga hace unos cuatro años. No se me daba mal, y parece ser que aunque le he dado un biberón, no le ha causado traumas, su desarrollo es normal y duerme como un angelito. Debe ser buena señal.

Escrito por Increíble Grace

Diciembre 2, 2008 a 10:52 am