Archivo para Noviembre 25th, 2008
Es mi boda (and I cry if I want to)
No sé por qué dijimos que nos íbamos a casar, si es cierto, nos vamos a casar, pero eso no significa que vayamos a celebrar nada. No porque no haya nada que celebrar sino porque nos casamos para tener derechos de familia, no para sacarle 100 euros por cabeza a cada invitado como regalo ni para tener una colección de fotos empalagosas con las que matar a todos los diabéticos del mundo de golpe y porrazo.
Además, a mis 36 para 37 años, lo de comprarme el disfraz más caro del mundo (el traje de novia, digo) no me llama la atención y lo cierto es que las reuniones de más de 10 personas me suelen agobiar y, si encima tengo yo que ser el centro de atención, acabo en la López Ibor en observación y con camisa de fuerzas.
Teníamos que habernos callado ya que vamos a ir a un ayuntamiento, mis padres, los suyos él y yo (y un concejal, claro) a firmar cuatro cosillas y luego a comernos un chuletón en algún asador de la sierra madrileña, sin coche nupcial, ni fotógrafos ni lacitos ni nada que se le parezca.
teníamos que habernso callado proque todo el mundo está metiendo baza y eso me está empezando a hartar.
Si ya unas cuantas personas me consideran un ser humano extraño para ser mujer porque no sé hacerles cucamonas a los bebés*, el hecho de que no quiera fotos ni vestido de novia ha caído como un jarro de agua fría en ciertos sectores de la familia de mi futuro señor marido. Ya me ha caído la etiqueta de “rarita oficial del reino” y no me la quitaré jamás, pero lo cierto es que me importa muy poco. Me han preguntado de todo, si es por el dinero, si es que soy comunista o hippy (¿¿??) o las dos cosas, o si no queiro lo suficiente a mi futuro señor marido como para hacer una boda “de verdad”**.
Ni que me fuese a casar por el rito Zulú, ¡qué pesadilla!.
Reconozco que no es lo habitual, pero tampoco es habitual o, al menos, a mí no me lo parece que hasta la mujer del amigo de tu novio trate de enmendarte la plana cuando es TU boda y no la SUYA.
Mis padres, andaluces, mayores, católicos y conservadores***, se alegraron por la noticia, me dijeron que hago muy bien en hacer las cosas como me parece y ya está. Bueno, mi madre, con una media sonrisa musitó “esta es mi hija”.
Por lo visto para quienes me conocen de verdad no ha sido tan raro ni tan sorprendente el hecho de que quiera algo íntimo y sin adornos innecesarios para un día importante de mi vida.
Al resto, que le den pomadita. O, como ya le tuve que decir a alguien, “chica, pues cómprate un traje en Pronovias y hazte un reportaje fotográfico, yo en esas farsas no suelo participar“.
* lo cual no quiere decir que no me gusten, es que a un ser de medio metro en pañales que no habla no sé hablarle, ni siquiera con vocecilla aguda de oligofrénica terminal.
** será que en el ayuntamiento te casan “de mentira”
*** cuatro características por las cuales deberían, teóricamente, estar mucho más disgustados que nadie por esta boda civil y austera.