Amacing Grace’s Weblog

Sin perdonar ni contarlo todo

Archivo para Noviembre 7th, 2008

Una semana peculiar

con un comentario

El mundo es muy grande. Y es muy pequeño.
Y da mucho miedo. Y es increíblemente grato.
Y cambia. Y se mueve. Y sigue siendo lo mismo.
Ayer cuando volvía a casa, el tren estuvo detenido más de una hora entre dos estaciones porque una persona fue atropellada por el tren que circulaba justo antes que en el que yo iba. Como ya era de noche no ví nada, tampoco miré, pero sí que se oían los comentarios de las personas que montaron cuando llegamos a la parada en la que había ocurrido el accidente. Porque he peferido pensar que fue un accidente, que alguien cruzó por las vías para ir al andén de enfrente, prefiero pensar eso a que alguien se tiró o a que alguien le empujó… porque prefiero no pensarlo. Ni siquiera lo conté cuando llegué a las 20:30 ya, a mi casa.
Esta mañana he llegado antes a la oficina porque tenía que ir al cajero a mirar si me habían hecho una transferencia ya. Cuando he entrado al cajero me he dado cuenta de que una persona dormía en el suelo, tapado entre harapos y cartones, en un refugio improvisado. No soy tan “buenrollista” que quiera decir que no me haya producido cierta inquietud. Y ¿si se levanta y me saca una navaja?, pero no, sólo dormía portegido del frío que se ha adelantado en Madrid. Y yo, mientras, miraba mis transferencias. No he podido evitar que se me venga a la cabeza la imagen de los bárbaros que quemaron a una indigente en un cajero en Barcelona y que están siendo juzgados esta semana. Supongo que el daño que les hizo fue el mismo que me ha hecho a mí la criatura que yacía en el cajero del BBVA que hay debajo de mi oficina. Ninguno. Estar ahí. Sin más.
A veces no hacemos nada más que estar en un lugar para que (nos) ocurra algo. Si no hubiera estado en la puerta de una clase esperando a un amigo que me dio plantón, no habría conocido a quién fue mi pareja durante 8 años y de quién me separé hace 5 con la sensación de fracaso más grande que he podido tener en toda mi vida. Si no me hubiese separado hace 5 años de la manera en que lo hice, no habría sentido en mis propias carnes lo que se llama empezar de nuevo, partir de cero, sentirme libre y con mi vida, por fin, en mis manos y a mis pies.
A veces todo parece un juego. A veces los juegos son más serios de lo que parecen a simple vista.
Jugando en el facebook he contactado con dos personas de aquellos tiempos en los que mi edad tenía un 1 como primera cifra y mi corazón un muro de adolescencia enconada, tímida e inexperta que te hace pensar que sabes cómo va a ser todo cuando aún no sabes cómo es casi nada.
Lo curioso es que no esperaba que ninguna de las dos personas a las que encontré me contestasen, pero lo realmente bonito es que ambos me han contestado y, la verdad, con unas respuestas mucho más cálidas de lo que habría pensado que pudiese ocurrir.
No debía ser tan borde (¿lo era o sólo me denfendía de mis complejos?) ni tan mala gente. O sólo era una cría y magnifiqué durante muchos años los errores estúpidos de actitud que puede uno cometer de joven.
Al final de una semana de trabajo intento definir cómo me siento:
Desbordada de trabajo.
Preocupada por el trabajo de mi pareja.
Halagada por la respuesta de los dos amigos reencontrados en el Facebook.
Inquieta por la falta de tiempo para hacer las cosas que realmente me gustan.
Nerviosa por el estado de salud de mi padre.
Tranquila por la calma que me contagia mi madre…
Mezclamos, miramos, tratamos de analizarlo todo y, en ocasiones, sólo hay que saber dejarse llevar y no analizar tanto.
Sí, da miedo. Pero a veces es maravilloso.
El mundo, digo.

 

(Dedicado a Ana y Jose por ser parte de los “acontecidos” de este post)

Escrito por Increíble Grace

Noviembre 7, 2008 a 1:04 pm