Amacing Grace’s Weblog

Sin perdonar ni contarlo todo

Archivo para Noviembre 2008

Violencia ¿de género?

con un comentario

Ayer se celebró el día en contra de la violencia de género. Todos pudimos ver a diversas personalidades de la polítíca acudiendo a diversos actos y haciendo demagogia y bla, bla, bla…
En primer lugar, me parece incorrecto que se denomine violencia de género a la violencia que se padece dentro del hogar, puesto que no sólo es infligida de hombres a mujeres, sino que también se ejerce de mujeres a hombres, de padres a hijos, de madres a hijos y de hijos e hijas a padres. Que lo más frecuente es que el más fuerte físicamente someta al más débil, es cierto; pero en cuanto a los hijos que maltratan a sus padres, no creo que sean más fuertes que ellos sino que es algo tan inconcebible para un padre que su hijo le maltrate, que no saben cómo o qué hacer ante ello.
Y existir, existe.
Se habla mucho de las mujeres que mueren, pero nadie habla de las personas que sobreviven con secuelas físicas y/o psicológicas por abusos y maltratos en su familia. Y tampoco parece que la violencia psicológica sea tenida por tal. Si puedes demostrar una paliza, eres una víctima y puedes denunciar, pero ¿cómo demuestras, por ejemplo, que te han encerrado en un cuarto de baño y no te han permitido salir hasta que no has dicho o hecho lo que el agresor quería? o, ¿qué pruebas puedes presentar ante un juez de insultos, vejaciones verbales, infamias, acusaciones y manipulaciones de todo tipo?. Hay psicólogos que, con toda su buena intención, se prestan a presentar informes al juez que apoyen el testimonio de la víctima, pero en el proceso judicial, eso aporta de poco a muy poco. Y suele ser muy duro y casi hasta destructivo para el denunciante, y en muchas ocasiones retira la denuncia sólo por puro desgaste emocional. Porque llega un momento en el que si encima de lo que has pasado, cuando denuncias tienes que pasar otro calvario aún mayor, mejor rendirse. Y te rindes. Ya no sólo por miedo a represalias, sino porque te sientes igual de maltratado por parte del sistema judicial.
No recomiendo rendirse. No recomiendo soportar ni un sólo grito, ni un insulto, ni medio siquiera. pero lo que sí es cierto es que mucho acto público y mucho circo mediático, pero es realmente duro denunciar a un maltratador. Primero, porque implica reconocer públicamente que te “has dejado” maltratar y eso es durísimo; segundo, porque las leyes no están claras acerca del maltrato en el ámbito doméstico, las órdenes de alejamiento son un mero trámite que se incumple y, además, con que te salgas un ápice del proptotipo de maltratada ya el juez duda y quién acaba siendo puesto en tela de juicio es el que denuncia (si tienes estudios superiores o un nivel de vida elevado o, simplemente, porque parece ser que, para la justicia, alguien con carrera universitaria no puede ser un psicópata acomplejado que necesite tener bajo su yugo a otra persona, eso sólo se da en capas sociales oprimidas y de nivel cultural bajo… y no, señores, pasa en todas partes y a muchas personas que ni os imaginaríais.,… lamentablemente).
Me gustaría que no tuviésemos que celebrar este tipo de días, que las personas fuésemos más capaces de controlar nuestra ira, nuestros complejos o, simplemente, nuestro desconocimiento del daño que le hacemos al que decimos querer.
Evidentemente, no vivimos en un mundo perfecto y no podemos culpar sólo a la justica o sólo a quién oprime a otros, proque consentir ya es ser cómplice, aunque sea de tu propia sentencia. Pero tampoco podemos culpar a la persona maltratada porque, igual que no te haces politoxicómano fumando un porro de la noche a la mañana, a nadie le pegan una paliza de buenas a primeras sin que antes previamente hay asufrido todo un proceso de aislamiento y sometimiento progresivo a quien será finalmente su verdugo.
En cualquier caso, y por si alguien que sufre malos tratos sean del tipo que sean lee esto, una cosa es la culpa, que no es tuya, y otra es la responsabilidad. Y sí, eres responsable de ponerle fin. Eso sólo lo puedes hacer tú.
Me gustaría no saber de lo que estoy hablando.
P.D: en el próximo post prometo tratar temas más alegres.

 

 

 

 

 

Escrito por Increíble Grace

Noviembre 26, 2008 a 4:45 pm

Escrito en La vida misma

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Es mi boda (and I cry if I want to)

con 5 comentarios

No sé por qué dijimos que nos íbamos a casar, si es cierto, nos vamos a casar, pero eso no significa que vayamos a celebrar nada. No porque no haya nada que celebrar sino porque nos casamos para tener derechos de familia, no para sacarle 100 euros por cabeza a cada invitado como regalo ni para tener una colección de fotos empalagosas con las que matar a todos los diabéticos del mundo de golpe y porrazo.
Además, a mis 36 para 37 años, lo de comprarme el disfraz más caro del mundo (el traje de novia, digo) no me llama la atención y lo cierto es que las reuniones de más de 10 personas me suelen agobiar y, si encima tengo yo que ser el centro de atención, acabo en la López Ibor en observación y con camisa de fuerzas.
Teníamos que habernos callado ya que vamos a ir a un ayuntamiento, mis padres, los suyos él y yo (y un concejal, claro) a firmar cuatro cosillas y luego a comernos un chuletón en algún asador de la sierra madrileña, sin coche nupcial, ni fotógrafos ni lacitos ni nada que se le parezca.
teníamos que habernso callado proque todo el mundo está metiendo baza y eso me está empezando a hartar.
Si ya unas cuantas personas me consideran un ser humano extraño para ser mujer porque no sé hacerles cucamonas a los bebés*, el hecho de que no quiera fotos ni vestido de novia ha caído como un jarro de agua fría en ciertos sectores de la familia de mi futuro señor marido. Ya me ha caído la etiqueta de “rarita oficial del reino” y no me la quitaré jamás, pero lo cierto es que me importa muy poco. Me han preguntado de todo, si es por el dinero, si es que soy comunista o hippy (¿¿??) o las dos cosas, o si no queiro lo suficiente a mi futuro señor marido como para hacer una boda “de verdad”**.
Ni que me fuese a casar por el rito Zulú, ¡qué pesadilla!.
Reconozco que no es lo habitual, pero tampoco es habitual o, al menos, a mí no me lo parece que hasta la mujer del amigo de tu novio trate de enmendarte la plana cuando es TU boda y no la SUYA.
Mis padres, andaluces, mayores, católicos y conservadores***, se alegraron por la noticia, me dijeron que hago muy bien en hacer las cosas como me parece y ya está. Bueno, mi madre, con una media sonrisa musitó “esta es mi hija”.
Por lo visto para quienes me conocen de verdad no ha sido tan raro ni tan sorprendente el hecho de que quiera algo íntimo y sin adornos innecesarios para un día importante de mi vida.
Al resto, que le den pomadita. O, como ya le tuve que decir a alguien, “chica, pues cómprate un traje en Pronovias y hazte un reportaje fotográfico, yo en esas farsas no suelo participar“.

 

* lo cual no quiere decir que no me gusten, es que a un ser de medio metro en pañales que no habla no sé hablarle, ni siquiera con vocecilla aguda de oligofrénica terminal.
** será que en el ayuntamiento te casan “de mentira”
*** cuatro características por las cuales deberían, teóricamente, estar mucho más disgustados que nadie por esta boda civil y austera.

 

 

Escrito por Increíble Grace

Noviembre 25, 2008 a 4:40 pm

Escrito en La vida misma

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Me saca de quicio…

con 2 comentarios

… la gente que se toma confianzas cuando no se las has dado y, encima, creen que tienen derecho adquirido (por haberte visto dos veces de pasada) a opinar, organizar, definir y juzgar, no solamente a tí, sino a tu vida (de la que, ¡vaya!, no conocen nada).
… la moda adolescente de llevar en el trasporte público un móvil con el mp3 a todo volumen e ir hablando a gritos con los “coleguitas”. A ver, niño, si apagas tu mp3 tu “coleguita” te oye mil veces mejor y, la Humanidad será mejor en general y el Mundo un lugar más habitable. [Al gran cerebro que integró el mp3 en los móviles le daba yo una paliza en un descampado oscuro, hombre].
… la tendencia general al mal humor, a la queja, al despotrique sin sentido, a culpar generalizando y a sentirse pequeños dioses andantes con todos los derechos y ningún deber. [Consúltese en el DRAE la palabra "incívico" para ilustrar este punto].
… la incapacidad de empatizar de la gente en cuya fnción laboral aparece alguna de las sigueitnes palabras: manager, coordinador, director…
… la actitud agorera de algunas personas que, cuando hablan de algún problema, en lugar de describirlo o aportar algún tipo de solución o salida, dan por sentado que nada tiene solución y que más nos vale prepararnso para la que se nos avecina. [Nostradamus y Cassandra juntos eran un par de Teletubbies comparados con los "profetillas de todo a cien" que me he encontrado ultimamente. Sí, estamos en crisis, pero no es ni la primera ni la última].
… no disponer de mi tiempo para las cosas que amo y no disponer de las personas a las que amo cuando dispongo de tiempo.
… que sea viernes y me hayan enmarronado (de nuevo).

Escrito por Increíble Grace

Noviembre 21, 2008 a 3:34 pm

Una semana peculiar

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El mundo es muy grande. Y es muy pequeño.
Y da mucho miedo. Y es increíblemente grato.
Y cambia. Y se mueve. Y sigue siendo lo mismo.
Ayer cuando volvía a casa, el tren estuvo detenido más de una hora entre dos estaciones porque una persona fue atropellada por el tren que circulaba justo antes que en el que yo iba. Como ya era de noche no ví nada, tampoco miré, pero sí que se oían los comentarios de las personas que montaron cuando llegamos a la parada en la que había ocurrido el accidente. Porque he peferido pensar que fue un accidente, que alguien cruzó por las vías para ir al andén de enfrente, prefiero pensar eso a que alguien se tiró o a que alguien le empujó… porque prefiero no pensarlo. Ni siquiera lo conté cuando llegué a las 20:30 ya, a mi casa.
Esta mañana he llegado antes a la oficina porque tenía que ir al cajero a mirar si me habían hecho una transferencia ya. Cuando he entrado al cajero me he dado cuenta de que una persona dormía en el suelo, tapado entre harapos y cartones, en un refugio improvisado. No soy tan “buenrollista” que quiera decir que no me haya producido cierta inquietud. Y ¿si se levanta y me saca una navaja?, pero no, sólo dormía portegido del frío que se ha adelantado en Madrid. Y yo, mientras, miraba mis transferencias. No he podido evitar que se me venga a la cabeza la imagen de los bárbaros que quemaron a una indigente en un cajero en Barcelona y que están siendo juzgados esta semana. Supongo que el daño que les hizo fue el mismo que me ha hecho a mí la criatura que yacía en el cajero del BBVA que hay debajo de mi oficina. Ninguno. Estar ahí. Sin más.
A veces no hacemos nada más que estar en un lugar para que (nos) ocurra algo. Si no hubiera estado en la puerta de una clase esperando a un amigo que me dio plantón, no habría conocido a quién fue mi pareja durante 8 años y de quién me separé hace 5 con la sensación de fracaso más grande que he podido tener en toda mi vida. Si no me hubiese separado hace 5 años de la manera en que lo hice, no habría sentido en mis propias carnes lo que se llama empezar de nuevo, partir de cero, sentirme libre y con mi vida, por fin, en mis manos y a mis pies.
A veces todo parece un juego. A veces los juegos son más serios de lo que parecen a simple vista.
Jugando en el facebook he contactado con dos personas de aquellos tiempos en los que mi edad tenía un 1 como primera cifra y mi corazón un muro de adolescencia enconada, tímida e inexperta que te hace pensar que sabes cómo va a ser todo cuando aún no sabes cómo es casi nada.
Lo curioso es que no esperaba que ninguna de las dos personas a las que encontré me contestasen, pero lo realmente bonito es que ambos me han contestado y, la verdad, con unas respuestas mucho más cálidas de lo que habría pensado que pudiese ocurrir.
No debía ser tan borde (¿lo era o sólo me denfendía de mis complejos?) ni tan mala gente. O sólo era una cría y magnifiqué durante muchos años los errores estúpidos de actitud que puede uno cometer de joven.
Al final de una semana de trabajo intento definir cómo me siento:
Desbordada de trabajo.
Preocupada por el trabajo de mi pareja.
Halagada por la respuesta de los dos amigos reencontrados en el Facebook.
Inquieta por la falta de tiempo para hacer las cosas que realmente me gustan.
Nerviosa por el estado de salud de mi padre.
Tranquila por la calma que me contagia mi madre…
Mezclamos, miramos, tratamos de analizarlo todo y, en ocasiones, sólo hay que saber dejarse llevar y no analizar tanto.
Sí, da miedo. Pero a veces es maravilloso.
El mundo, digo.

 

(Dedicado a Ana y Jose por ser parte de los “acontecidos” de este post)

Escrito por Increíble Grace

Noviembre 7, 2008 a 1:04 pm