Amacing Grace’s Weblog

Sin perdonar ni contarlo todo

Volviendo

con un comentario

Tras la Navidad (primera Navidad en mi existencia post estudiantil en la que tengo vacaciones en esta época dle año), tras la nevada caótica en la que Madrid se colapsó y Alcalá de Henares congeló a Cervantes, vuelvo al trabajo y a mi vida cotidiana. La verdad es que sobre las fiestas no voy a hablar mucho, porque han sido entre regulares y malas, qué leche, un auténtico desastre, por decir algo suave. Los puntos positivos que saco: el reencuentro con una amiga de la adolescencia y el tiempo que he podido dedicarme a mí misma, a leer, a hacer deporte y a reflexionar sin imponerme obsesivamente darle vueltas a algo.
Sobre la nevada tampoco voy a hablar ni voy a poner fotos de lo maravillosa que lucía Alcalá de Henares disfrazada de Puerto de Navacerrada en temporada alta.
Porque señores, nos solemos abandonar con excesiva frecuencia. Nos centramos en los eberes, en las obligaciones, en las prisas y, en muchas ocasiones, en las expectativas que sabemos que no vamos a alcanzar, sólo para tener una excusa para frustrarnos.
Mi frustración mayor ha sido la vida laboral. He pasado de estar encantada, de trabajar sin darme cuenta a un rendimiento muy elevado, a que ir al trabajo fuese como ir al patíbulo cada mañana; de disfrutarlo, pasarlo hasta bien, incluso con los compañeros, a ser lo más parecido a un ogro y hasta comportarme seca y distante con los mismos con los que un año y medio antes compartía bromas, risas y cachondeo.
Por una parte, no soy partidaria del colegueo laboral. No me gusta mezclar amistad y trabajo, no porque piense que mis compañeros son enemigos o competidores sino porque mi vida personal quede fuera de la oficina siempre.
Entonces, cuando veo que las cosas llegan algo más allá, invitaciones a cumpleaños, fiestas, etc, pongo pies en polvorosa y marco la distancia.
Eso podría quedarse sólo en eso, y seguir manteniendo la cordialidad y el buen humor si no hubiese sido porque el exceso de tareas y la diferencia entre cómo se toman ese exceso de tareas mis compañeros y cómo me lo tomo yo, ha ido distanciándome del resto. Ellos son hombres y dos de ellos son más jóvenes, alguno hasta vive con sus padres. Se toman el trabajo como una fiesta contínua, un constante escaqueo y un relajo muy sano (para ellos); se pasan el día navegando por Internet, colgados del Facebook o comprando en Ebay. No digo que no trabajen, digo que anteponen el ocio al deber. Y los que somos algo más mayores, sin ser mártires del orgullo currante, nos tomamos el trabajo de otra manera. y yo, en concreto que soy muy perfeccionista y demasiado previsora con tiempos de entrega o fechas límites de proyectos, me agobio cuando veo que la gente no se mueve.
Entonces me muevo yo por ellos sin decir nada. Y eso hace que les haya tomado manía y que, encima la culpa haya sido mía. Podría haberles dicho algo. Pero no esperar un año y medio para estar absolutamente cansada, asqueada y hastiada de mi trabajo.
Así que en estas vacaciones me he replanteado mi manera de proceder en este tema y, creo que hay sido bastante bueno para mí.
Al menos hoy he llegado sin tanta ansiedad como de costumbre.
Y ese ha sido mi gran logro durante el tiempo de descanso.
También he hecho algunos descubrimientos. Uno, un libro (os va a sonar extrañísimo) sobre cómo educar a los perros, que me ha enseñado algunas cosas que no es que no supiera, sino que no me había parado a mirar, sobre las personas. Si cae en vuestras manos y tenéis perro o estáis pensando en tener uno, os lo recomiendo, porque la manera en que educamos a nuestros animales nos refleja (obviamente) a nosotros. El libro es de un tal César Millán y se titula “El líder de la manada“.
Pero mi gran descubrimiento de la temporada ha sido sin duda, la democratización de los vibradores por parte de las grandes superficies.
Es decir, que si quieres comprarte un vibrador, ya no tienes que irte a un sex shop o pedirlo a través de Internet sino que puedes hacerte con uno un día cualquiera en el que vayas a hacer tu compra de la semana.
En Hipercor los venden en la sección de pequeños electrodomésticos, junto a los cepillos de dientes eléctricos. En Carrefour les han dedicado un estante exclusivo para que ningún incauto (o cegato) los confunda con una depiladora o una afeitadora.
La cosa no deja de tener su guasa porque la imagen de la caja muestra las manos de una pareja entreclazadas y los rostros de ambos en segundo plano en actitud de bocas semiabiertas, etc, más propia de la portada de un libro de Corín Tellado o algo así, y encima son color malva (muy new age, vamos) y totalmente anatómicos. Pero lo que ya no tiene desperdicio es que en la caja, sobre el nombre del aparato (no pone “Vibrador anal marca Acme” obviamente) que es “Juego de masajeadores íntimos para la pareja” pone en letras más grandes “Explorando juntos”.
Y me ha hecho mucha gracia, porque me ha recordado a un libro de López-Ibor sobre la vida sexual que tenían mis padres en casa allá por los 70 y a las imágenes que lo ilustraban y a la vinculación de los conceptos pareja y placer, como si un ser humano solo no pudiese darse placer ni, por supuesto, compartirlo con otro ser humanos de su mismo sexo o hacer de su placer algo más que una relación de pareja, ya podía haber puesto que el artículo estaba destinado a estimular la práctica coital para la procreación. Por supuesto que el sexo entre dos es más placentero que el que se procura uno a sí mismo y que usar juguetes es algo que estimula bastante, pero que te digan cómo usarlos y que además se anden con eufemismos pelín casposillos me ha dejado a cuadros.
Encima te clavan 149 euros por los vibradores, que son dos en el mismo paquete, uno de niño y otro de niña.
En fin, que el que no se consuela es porque no tiene 149 euros, ahora lo tengo muy claro.
Y que dentro de nada nos podremos comprar los vibradores en “Expoelectrónica” y pagarlos en plazos.
Y de momento, eso es todo lo que puedo contar a 12 de enero.
FELIZ AÑO A TODOS.

Escrito por Increíble Grace

Enero 12, 2009 a 1:52 pm

… y próspero año nuevo

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Aunque hoy me toca trabajar, es decir, venir a la oficina en vaqueros a no hacer nada excepto pensar que en la cama calentita habría estado mejor, a partir de la semana que viene estoy de vacaciones.
Así que, aunque no vaya a hacer nada excepcional ni a salir de viaje, sí que voy a dedicar este tiempo a descansar, a hacer más deporte, a la familia y a los amigos a los que no suelo ver con tanta frecuencia como yo quisiera. O sea, a la vida que me gustaría poder llevar, si no siempre, sí casi siempre…
Espero que vuestra Navidad esté siendo tranquila y pacífica y que el 2009 sea un poco menos duro que este 2008.
Os vuelvo a ver/leer/comentar a partir del día 12 de enero.

Escrito por Increíble Grace

Diciembre 26, 2008 a 12:13 pm

Escrito en La vida misma

Redes ¿sociales?

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face… Eh, mirad, las fotos de la boda de Silvia, ¿Qué Silvia?, Pues Silvia de Recursos Humanos, y ¿tú cómo tienes fotos de su boda?, ah, porque las he encontrado en el Facebook, que las ha subido sin importarle que las vea todo el mundo…
Y ahí estamos todos, alrededor del ordenador de Paquito, que es el más joven de mi departamento y el que se dedica a buscar en Facebook fotos de la gente que trabaja en nuestra empresa cuando se aburre, …pero ¿habéis visto el pedazo de jardín que tiene la casa de Rosana?, Sí, Rosana, la del departamento financiero…
Y desde que existe Facebook sé que hay gente en la empresa en la que yo trabajo a cuyas bodas asisten las Koplovitch, Ramón Calderón o parte de la familia Ruíz Mateos. Y que lo publican en Facebook sin dolerle prendas ni ser conscientes de que eso lo ve todo el mundo.
Hay personas que exhiben y otros que miran. Las nuevas redes sociales son así. Y, en cierto modo, la vida es así. Pero me hace sentirme incómoda enterarme casi involuntariamente de la vida de otras personas. Y digo “casi”, porque igual que si queremos podemos apagar la televisión, también si quermos hacemos clic y cerramos la pantalla en la que estemos navegando.
Y desde que hice mi perfil de Facebook me entero de quién sale, quién entra, quién viaja, qué comentarios les dejan sus amigos, con quiénes quedan, qué aspecto tienen cuando están borrachos o incluso con quién se restriegan en noches locas. Y hago juicios sobre personas a las que apenas conozco y, la verdad, me da un poco de vergüenza ajena o pudor o lo que sea ver cómo a muchas personas no les importa exponer su intimidad con tal de hacerse notar. Porque, digo yo, que si alguien publica en Internet una foto suya en topless sin ningún tipo de restricción en el acceso es por puro exhibicionismo.
Hay personas a las que les gusta que las miren, tener notoriedad, dejar constancia de su paso por cualquier sitio. Es como si todos viviéramos en un “Gran Hermano” (el de Telecinco, no el de Orwell) contínuo y muchos quisieran ganarse las simpatías de los demás a base de dejarse ver o hacerse ver, mejor dicho.
A mí no me gusta esa exposición. Las pocas fotos que he subido las tengo restringidas a poder ser vistas sólo por aquellas personas que pueden estar interesadas porque, o bien aparecen en ellas directamente, o bien son amigos o personas cercanas con las que me gusta compartir las fotos. Me corto bastante de hacer ciertos comentarios en “abierto” y trato de ser discreta y pasar desapercibida.
Pero estas cosas me causan el mismo pudor que cuando voy en el tren y alguien va hablando por el móvil y contando su vida, y me entero de que alguien a quien no conozco le van a quitar la custodia de su hijo, o le duele el estómago o… cualquier detalle personal e íntimo de su existencia. O también la maldita costumbre que existe entre el sector secretarial de la empresa en la que trabajo de dar “parte” de la vida de cada una y mirarte de manera extraña e incluso marginarte si no compartes tu vida con los demás.
No sé si es un devenir de la vida a la que nos hemso acostumbrado, pero me da la impresión de que hemos pasado de esconder por completo la intimidad a no tener ningún tipo de pudor con respecto a nuestra propia vida, como si eso fuese un acto de autoafrimación.
Y no me gusta. No me siento cómoda así.
Tío, eres un cotilla ¿no te da vergüenza? ¿no tienes vida, hombre?. No, si lo ponen será porque quieren que lo vea, dice mi compañero y sigue navegando tan ricamente…

Escrito por Increíble Grace

Diciembre 23, 2008 a 12:16 pm

Bobby

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bobbyEsta película tiene un par de años, pero, tal vez por lo reciente de las elecciones estadounidenses, me ha dado un poco que pensar. No habría tenido ni la más mínima intención de verla si no hubise sido porque anoche la estaban emitiendo en uno de los 400 canales de la tele por cable y se dieron las siguientes circunstancias:
1 – la pillé recién empezada (a un minuto de emisión, vamos).
2 – en el resto de canales todo estaba empezado, o ya lo había visto o no me interesaba.
3 – aunque no es obligatorio ver televisión a las 10 de la noche, anoche me apetecía y no tenía la cabeza para actividades más participativas.
Total, que allí estaba yo, y allí estaba la película.
Lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de actores de primera fila. Siempre me han gustado las películas llamadas corales (véanse “Traffic” o “Magnolia”, por ejemplo), y es un gusto ver a Sharon Stone (por ejemplo) fuera de su imagen de super símbolo sexual convertida en una peluquera a quién su marido engaña con una jovencita (Heather Graham, por cierto) y que se siente sola y abandonada. Demi Moore es una cantante alcohólica, Elijah Wood un joven que se casa para no ir a Vietnam (con Lindsay Lohan), Anthony Hopkins un portero jubilado que no se resigna a estar jubilado… y así hasta 20 personajes/actores (Martin Sheen, emilio Estevez, Helen Hunt, Harry Belafonte…) que forman el escenario del hotel en el que fue asesinado Robert Kennedy en 1968.
Las historias de lso personajes nos acercan a la situación social de Estados Unidos en 1968, los conflictos sociales y raciales (los cocineros, latinos e inmigrantes, no tienen derecho al voto y están sobreexplotados, una pareja de jóvenes se casa sin amarse sólo para que al chico no le envíen a Vietnam) el espejo de la vida diaria de las personas (el fracaso del matrimonio tradicional, la irrupción de las drogas como formas de evasión y experimentación, la presencia en ascenso de la mujer en los ámbitos laborales). Y entre todo esto, un dircurso de esperanza, cercano a todos los estratos sociales y raciales. Las imágenes y los discursos del senador Robert Kennedy son reales, tomados de imágenes de archivo y mezclados en la película de una manera totalmente natural y perfecta.
No sabemos qué habría pasado en caso de que este Kennedy no hubiese sido asesinado, lo mismo hubiese dado el mismo resultado que el resto de los políticos, pero de vez en cuando, y con la distancia de 40 años hacia atrás, anima un poco ver que hay (han habido) políticos para los que la esperanza, los derechos civiles, la mejora en la vida de los ciudadanos, era una baza real en su campaña.
Ahora mismo, Estados Unidos se encuentra en una guerra que la mayoría de ciudadanos rechaza, militares incluídos, en mitad de una crisis económica y con problemas de inmigración masiva, cárceles que se saltan los derechos humanos a la torera y un sentimiento total de voluntad de renovación hasta desde los sectores más conservadores, 40 años después.
Los últimos minutos de la película son impactantes, y si cae en vuestras manos merece la pena ver esta película.
Todo esto enlaza con el fondo de pantalla que ha puesto mi señor futuro esposo (estadounidense él) en el equipo de sobremesa de casa, que es una foto a una fachada de una galería de arte en Miami, en cuya pared se puede leer:
Rosa Parks sat so that Martin Luther King could walk. Martin Luther King walked so that Barack Obama could run. Obama ran, so we could fly.” (Rosa Parks se sentó para que Martin Luther King pudiese caminar. Martin Luther King caminó para que Barack Obama pudiese correr. Obama ha corrido, nosotros podremos volar).
en el fondo todo lo que queremos, lo que quieren los ciudadanos, sean estadounidenses, españoles o finalndeses, es que sus esperanzas se cumplan, un sueño inalcanzable (es así) de igualdad, no a la violencia, convivencia pacífica entr ediferentes razas y clases sociales y recursos para todos. Eso vendía y repartía Bobby Kennedy antres de ser asesinado.
Esto mismo ha hecho que Obama sea el nuevo inquilino de la Casa Blanca.
Por cierto, la película muy recomendable.

Escrito por Increíble Grace

Diciembre 22, 2008 a 5:24 pm

Me sobran los motivos

con 3 comentarios

Porque son compañeros y no amigos. Porque pese a llevar 4 años en la misma compañía, no he entablado con nadie un trato más allá de lo meramente cordial con alguna exepción de casos de personas con los que hablo de viajes, música, cine, comics o algún tema de ocio, sin entrar en tratos más personales o de confianza y, todo esto, de manera volunatria y premeditada.
Porque si a muchos no los aguanto serenos, aguantarlos borrachos me puede costar muchísimo más. Por vergüenza ajena. Porque yo al trabajo voy a trabajar y a obtener un medio para pagar la hipoteca, pero a mis amigos los elijo yo y, a la gente con la que me tomo una copa (o una cocacola) también.
Porque mis compañeros de departamento son demasiado proclives al restriegue borrachuzo y quiero que sigamos llevándonos bien.
Porque vivo a 40 kilómetros de Madrid y no me merece la pena pagarme un taxi de vuelta a casa por ir a la cena.
Porque si quiero ver payasos voy al circo.
Por todo eso, este año TAMPOCO HE IDO A LA CENA DE NAVIDAD DE LA EMPRESA EN LA QUE TRABAJO. Por eso y porque los mamoneos laborales no me llaman la atención.

 

 

Escrito por Increíble Grace

Diciembre 18, 2008 a 11:57 am

Paradojas

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La empresa en la que trabajo no iba a ser una excepción y en enero empezarán a hacer la lista negra de personas que irán (¿iremos ?) al paro. Si no está hecha ya, claro.
Lo cierto es que él tampoco tiene un trabajo fijo y, de momento, está haciendo una sustitución de baja por maternidad. Así que no es algo improbable que nos veamos la próxima primavera en casa, de caminito a la oficina del INEM y todas esas cosas.
Sin embargo no estoy estresada. Creo que después de haberlo pensado y haber calculado y hecho números durante una semana (con dolores de cabeza, angustias diversas, insomnio y hasta alguna llantina escondida), me parece que puede no ser tan dramático (siempre que el Euribor baje lo previsto).
Y yo pensando en la maternidad. Es para matarme.
O a lo mejor para seguir viviendo con ilusión.
Sí, soy irresponsable mirado friamente. Pero me siento en un momento de mi vida muy estable física y anímmicamente, con una pareja estable y una relación sólida y una pequeña familia. Y lo mismo no podré llevarle a una escuela infantil bilingüe pero… el tiempo adecuado no es necesariamente el tiempo que parece adecuado.
Y, lo más curioso del tema… me siento feliz.
Lo mismo estoy más loca de lo que creía.
O no.

Escrito por Increíble Grace

Diciembre 14, 2008 a 2:44 pm

Maternidad

con 6 comentarios

madreLas veces que han venido a casa me temblaban hasta las pestañas. Mis ojos miopes ganaban de repente toda la agudeza visual que nunca han tenido para perseguir a dos pequeños demonios maleducados y perversos en forma de niñas de 2 y 4 años que, lamentablemente, son la prole de la mejor amiga de mi futuro señor marido y actual compañero de piso. ¡Agh!
Es que tú no tienes una casa a prueba de niños, me dice la madre airada después de pillarme bajando “amablemente” pero con cara de perdonavidas a su niña pequeña del respaldo de mi sofá de cuero beige. Es que a tus niñas no hay casa que las resista, aunque las paredes estuviesen sin dar de llana, chatina, me dan ganas de responderle, pero como soy muy maja, aunque mi mirada de perdonavidas exprese lo contrario, me encojo de hombros y sonrío.
No son un caso aislado. Mis sobrinos medianos son dos adolescentes odiososo que han sido niños más odiosos aún si cabe, caprichosos, mimados, crueles, patarrones, irrespetuosos… y a los que trato por todos los medios de no tratar porque me caen mal.
Y parece que es de ser mala persona que unos niños te caigan mal.
Y sus señores padres se mosquean muchísimo y te dicen que tú no lo harás mejor y que lo único que te molesta es que tú no tienes descendencia y hasta me han llegado a tachar de egoísta obsesionada con su cuerpo que prefiere usar una talla 36 a quedarse embarazada y perder la visión de sus propios pies sólo por razones estéticas.
Y yo…
… me planteo la maternidad. Cada vez con más convicción, aunque la madre naturaleza no ande tan convencida como yo. Sin embargo, no hago más que pensar en si será verdad y tendré hijos tan odiosos como las dos niñas diabólicas que en 5 minutos patearon de cabo a rabo mi sofá, casi se cargan una planta y le hicieron un agujerito a una lámpara con pantalla de papel, todo eso sin pestañear y ante la mirada indiferente de unos padres que pasan del comportamiento permisivo-pasivo a la histeria chillona en cero coma tres segundos.
Me aterra no poder hacerme con mi retoño; que su hiperactividad y curiosidad infantil acaben convirtiéndose en mi desgracia e histeria. Me aterra que cuando crezca un poco me eche en cara que he fumado, bebido, dejado de comer por voluntad propia, vivido con un psicópata, tatuado y perforado mi cuerpo y que no tengo autoridad moral suficiente como para dar consejos o pretender educar con el ejemplo.
Me asusta sobremanera criar un pequeño monstruo cruel e insensible que cuando le diga que lo voy a castigar por algo me responda (como uno de mis sobrinos medianos a su padre) que le da igual, que ya se resarcirá cuando yo sea vieja y me deje en una residencia apestosa.
Pero lo que más me asusta no es que sea el ser humano más horrible sobre la tierra, sino que la culpa sea mía.
Supongo que toas esas cosas las piensa uno en algún momento de la vida.
Cada mes cuando llega mi menstruación siento alivio por no tener que plantearme, de momento, todo esto, pero también una frustración tremenda y cierto dolor.
Y no, no es el reloj biológico ni el instinto maternal ni esos cuentos.
Es algo mucho más absurdo y egoísta, si me apuras.
Es que lo mismo, por una casualidad de estas que se dan una vez entre mil casos, a lo mejor estoy preparada y a lo mejor lo hago bien.
Y no quiero quedarme sin saberlo.

 

La de la foto soy yo misma convenientemente “anonimatizada”, dándole el biberón a la hija de una amiga hace unos cuatro años. No se me daba mal, y parece ser que aunque le he dado un biberón, no le ha causado traumas, su desarrollo es normal y duerme como un angelito. Debe ser buena señal.

Escrito por Increíble Grace

Diciembre 2, 2008 a 10:52 am

Violencia ¿de género?

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Ayer se celebró el día en contra de la violencia de género. Todos pudimos ver a diversas personalidades de la polítíca acudiendo a diversos actos y haciendo demagogia y bla, bla, bla…
En primer lugar, me parece incorrecto que se denomine violencia de género a la violencia que se padece dentro del hogar, puesto que no sólo es infligida de hombres a mujeres, sino que también se ejerce de mujeres a hombres, de padres a hijos, de madres a hijos y de hijos e hijas a padres. Que lo más frecuente es que el más fuerte físicamente someta al más débil, es cierto; pero en cuanto a los hijos que maltratan a sus padres, no creo que sean más fuertes que ellos sino que es algo tan inconcebible para un padre que su hijo le maltrate, que no saben cómo o qué hacer ante ello.
Y existir, existe.
Se habla mucho de las mujeres que mueren, pero nadie habla de las personas que sobreviven con secuelas físicas y/o psicológicas por abusos y maltratos en su familia. Y tampoco parece que la violencia psicológica sea tenida por tal. Si puedes demostrar una paliza, eres una víctima y puedes denunciar, pero ¿cómo demuestras, por ejemplo, que te han encerrado en un cuarto de baño y no te han permitido salir hasta que no has dicho o hecho lo que el agresor quería? o, ¿qué pruebas puedes presentar ante un juez de insultos, vejaciones verbales, infamias, acusaciones y manipulaciones de todo tipo?. Hay psicólogos que, con toda su buena intención, se prestan a presentar informes al juez que apoyen el testimonio de la víctima, pero en el proceso judicial, eso aporta de poco a muy poco. Y suele ser muy duro y casi hasta destructivo para el denunciante, y en muchas ocasiones retira la denuncia sólo por puro desgaste emocional. Porque llega un momento en el que si encima de lo que has pasado, cuando denuncias tienes que pasar otro calvario aún mayor, mejor rendirse. Y te rindes. Ya no sólo por miedo a represalias, sino porque te sientes igual de maltratado por parte del sistema judicial.
No recomiendo rendirse. No recomiendo soportar ni un sólo grito, ni un insulto, ni medio siquiera. pero lo que sí es cierto es que mucho acto público y mucho circo mediático, pero es realmente duro denunciar a un maltratador. Primero, porque implica reconocer públicamente que te “has dejado” maltratar y eso es durísimo; segundo, porque las leyes no están claras acerca del maltrato en el ámbito doméstico, las órdenes de alejamiento son un mero trámite que se incumple y, además, con que te salgas un ápice del proptotipo de maltratada ya el juez duda y quién acaba siendo puesto en tela de juicio es el que denuncia (si tienes estudios superiores o un nivel de vida elevado o, simplemente, porque parece ser que, para la justicia, alguien con carrera universitaria no puede ser un psicópata acomplejado que necesite tener bajo su yugo a otra persona, eso sólo se da en capas sociales oprimidas y de nivel cultural bajo… y no, señores, pasa en todas partes y a muchas personas que ni os imaginaríais.,… lamentablemente).
Me gustaría que no tuviésemos que celebrar este tipo de días, que las personas fuésemos más capaces de controlar nuestra ira, nuestros complejos o, simplemente, nuestro desconocimiento del daño que le hacemos al que decimos querer.
Evidentemente, no vivimos en un mundo perfecto y no podemos culpar sólo a la justica o sólo a quién oprime a otros, proque consentir ya es ser cómplice, aunque sea de tu propia sentencia. Pero tampoco podemos culpar a la persona maltratada porque, igual que no te haces politoxicómano fumando un porro de la noche a la mañana, a nadie le pegan una paliza de buenas a primeras sin que antes previamente hay asufrido todo un proceso de aislamiento y sometimiento progresivo a quien será finalmente su verdugo.
En cualquier caso, y por si alguien que sufre malos tratos sean del tipo que sean lee esto, una cosa es la culpa, que no es tuya, y otra es la responsabilidad. Y sí, eres responsable de ponerle fin. Eso sólo lo puedes hacer tú.
Me gustaría no saber de lo que estoy hablando.
P.D: en el próximo post prometo tratar temas más alegres.

 

 

 

 

 

Escrito por Increíble Grace

Noviembre 26, 2008 a 4:45 pm

Escrito en La vida misma

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Es mi boda (and I cry if I want to)

con 5 comentarios

No sé por qué dijimos que nos íbamos a casar, si es cierto, nos vamos a casar, pero eso no significa que vayamos a celebrar nada. No porque no haya nada que celebrar sino porque nos casamos para tener derechos de familia, no para sacarle 100 euros por cabeza a cada invitado como regalo ni para tener una colección de fotos empalagosas con las que matar a todos los diabéticos del mundo de golpe y porrazo.
Además, a mis 36 para 37 años, lo de comprarme el disfraz más caro del mundo (el traje de novia, digo) no me llama la atención y lo cierto es que las reuniones de más de 10 personas me suelen agobiar y, si encima tengo yo que ser el centro de atención, acabo en la López Ibor en observación y con camisa de fuerzas.
Teníamos que habernos callado ya que vamos a ir a un ayuntamiento, mis padres, los suyos él y yo (y un concejal, claro) a firmar cuatro cosillas y luego a comernos un chuletón en algún asador de la sierra madrileña, sin coche nupcial, ni fotógrafos ni lacitos ni nada que se le parezca.
teníamos que habernso callado proque todo el mundo está metiendo baza y eso me está empezando a hartar.
Si ya unas cuantas personas me consideran un ser humano extraño para ser mujer porque no sé hacerles cucamonas a los bebés*, el hecho de que no quiera fotos ni vestido de novia ha caído como un jarro de agua fría en ciertos sectores de la familia de mi futuro señor marido. Ya me ha caído la etiqueta de “rarita oficial del reino” y no me la quitaré jamás, pero lo cierto es que me importa muy poco. Me han preguntado de todo, si es por el dinero, si es que soy comunista o hippy (¿¿??) o las dos cosas, o si no queiro lo suficiente a mi futuro señor marido como para hacer una boda “de verdad”**.
Ni que me fuese a casar por el rito Zulú, ¡qué pesadilla!.
Reconozco que no es lo habitual, pero tampoco es habitual o, al menos, a mí no me lo parece que hasta la mujer del amigo de tu novio trate de enmendarte la plana cuando es TU boda y no la SUYA.
Mis padres, andaluces, mayores, católicos y conservadores***, se alegraron por la noticia, me dijeron que hago muy bien en hacer las cosas como me parece y ya está. Bueno, mi madre, con una media sonrisa musitó “esta es mi hija”.
Por lo visto para quienes me conocen de verdad no ha sido tan raro ni tan sorprendente el hecho de que quiera algo íntimo y sin adornos innecesarios para un día importante de mi vida.
Al resto, que le den pomadita. O, como ya le tuve que decir a alguien, “chica, pues cómprate un traje en Pronovias y hazte un reportaje fotográfico, yo en esas farsas no suelo participar“.

 

* lo cual no quiere decir que no me gusten, es que a un ser de medio metro en pañales que no habla no sé hablarle, ni siquiera con vocecilla aguda de oligofrénica terminal.
** será que en el ayuntamiento te casan “de mentira”
*** cuatro características por las cuales deberían, teóricamente, estar mucho más disgustados que nadie por esta boda civil y austera.

 

 

Escrito por Increíble Grace

Noviembre 25, 2008 a 4:40 pm

Escrito en La vida misma

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Me saca de quicio…

con 2 comentarios

… la gente que se toma confianzas cuando no se las has dado y, encima, creen que tienen derecho adquirido (por haberte visto dos veces de pasada) a opinar, organizar, definir y juzgar, no solamente a tí, sino a tu vida (de la que, ¡vaya!, no conocen nada).
… la moda adolescente de llevar en el trasporte público un móvil con el mp3 a todo volumen e ir hablando a gritos con los “coleguitas”. A ver, niño, si apagas tu mp3 tu “coleguita” te oye mil veces mejor y, la Humanidad será mejor en general y el Mundo un lugar más habitable. [Al gran cerebro que integró el mp3 en los móviles le daba yo una paliza en un descampado oscuro, hombre].
… la tendencia general al mal humor, a la queja, al despotrique sin sentido, a culpar generalizando y a sentirse pequeños dioses andantes con todos los derechos y ningún deber. [Consúltese en el DRAE la palabra "incívico" para ilustrar este punto].
… la incapacidad de empatizar de la gente en cuya fnción laboral aparece alguna de las sigueitnes palabras: manager, coordinador, director…
… la actitud agorera de algunas personas que, cuando hablan de algún problema, en lugar de describirlo o aportar algún tipo de solución o salida, dan por sentado que nada tiene solución y que más nos vale prepararnso para la que se nos avecina. [Nostradamus y Cassandra juntos eran un par de Teletubbies comparados con los "profetillas de todo a cien" que me he encontrado ultimamente. Sí, estamos en crisis, pero no es ni la primera ni la última].
… no disponer de mi tiempo para las cosas que amo y no disponer de las personas a las que amo cuando dispongo de tiempo.
… que sea viernes y me hayan enmarronado (de nuevo).

Escrito por Increíble Grace

Noviembre 21, 2008 a 3:34 pm